Oporto allí tan a gustito y yo en Madrid.
Sofoquinas por doquier

Opciones ante el advenimiento del tinto de verano, los peguntes solares y el resto de ordinarieces propias de la época estival:
1. Cogerme el cabreo anual y no soltarlo hasta octubre. Todo ello aderezado con exóticos juramentos en arameo.
2. Disfrazarme de rata y abandonar el barco (la primera, a ser posible -ya estoy tardando-). El trajecito en cuestión me vendrá de perlas, además, para olvidarme de la depilación.
3. Emular a las Nadiuskas que veo a diario en el metro y destapar toda mi charcutería olvidando mis condenados principios y las normas más básicas de decencia y decoro.
Voto por la 1, y ya de paso, por Pedro.
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