Cuento nudista

"Vosotros, reíd, reíd...", debió de pensar el emperador mientras firmaba un nuevo decreto por el que todos sus súbditos debían ir en pelotas en invierno. 

La ciudad alunarada

Siento que quiero darle un achuchón a Al

Shhhhh

Mirar en silencio saboreando los olores sin tocarlos.

Cuentos finos

Eran tan flacos tan flacos que el amor los devoró de un sólo bocado.

No es un chiste...

... mañana me apunto a la autoescuela.