Es extraño, cuantos más años cumplo, más ganas tengo de jugar y menos personas encuentro dispuestas a ello. Quizá por eso no uso reloj, porque me da miedo el verbo perder, y el tiempo es un menoscabo constante. No me importa coleccionar arrugas, pero me moriría de pena si dejase de ser un parchís andante.
Señales
Rutas circulares en fila india, caminos amaestrados que conducen al punto de partida, sendas que tienen miedo a las sombras que mecen la hierba al pie de los árboles, troncos domesticados... Cuando la Naturaleza estornude y no pueda ocultar su alergia al Tintanlux, podremos volver a perdernos para encontrarnos.
Trasplante
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