
Lo de pedirle al vecino que recoja las cartas del buzón y pase de vez en cuando por casa para subir y bajar las persianas ha pasado a la historia (los cacos ya se saben la película). Ahora lo que se lleva son los espantapájaros urbanos. Eso sí, los primeros prototipos no dan de comer al gato ni riegan las plantas.