
Definitivamente,
Ari, hay alguna conexión rara entre tu cabecita y la mía. Esta entrada la escribí ayer por la noche, pero, como tenía mucho sueño, decidí publicarla hoy. Ahí va. ¿Te suena a algo que has comentado en mi blog últimamente...? ¡Me encantan las casualidades! Ahora sí, ahí va:
¿Será la panzota o el clima finlandés? Qué tonterías digo, está claro que es el tripón. El caso es que he llegado a la conclusión de que tener una colinita coronada por un ombligo resultón, debe ser el motivo por el unos son más felices que otros (no miro a nadie). Bueno, pues eso, que a partir de mañana me pongo a dieta de panceta. Estoy decidida a ser un mumin. Adiós a la depilación y a esperar el autobús. Voy a buscar un bosque para perderme en mi futura obesidad peluda. Si alguien se apunta a formar una comunidad de seres felices que encuentran cosas en sombreros y duermen todo el invierno, no tiene más que rellenar la solicitud que en breve pondré a vuestra disposición. Lo único que me cabrea es que... ¡los mumin no fuman!