Ni bocata ni pincho

Fin de la deliberación: las cuentas han decidido ser un móvil que cuelga del techo. Creo que empezaron a tenerlo claro cuando les presente al tronco venido de Finlandia (la historia de cómo una docena de trozos de madera mojados extraídos de un lago finlandés cruzaron el control del aeropuerto de Helsinki la contaré en otro momento).

Hoy me siento Caperucita

La ilustración es de Roger Olmos. ¿No es el lobo más seductor que habéis visto nunca?